Quizá lo más atractivo de las ciudades de Castilla y León es su tamaño,
agradable para la vida en un ambiente de tranquilidad y bienestar:
ciudades manejables, acogedoras y seguras para el visitante,
concentradas en torno a sus núcleos históricos, de forma que parecen
hechas para el paseo entre calles llenas de historia y con agradables
sorpresas en cada esquina.
Pero son también calles alegres, con
el atractivo del ocio y de la vida diaria, de día y de noche, y con una
población que sabe acoger al estudiante extranjero. El ambiente alegre
típico de España, con su vida en las calles, con sus establecimientos
llenos de sabor tradicional, su ocio nocturno, se mantiene muy vivo en
las ciudades de Castilla y León. Salamanca, la ciudad universitaria por
excelencia, es un buen ejemplo de este entorno idóneo para la inmersión
lingüística a la vez que se hacen nuevos amigos.